17.11.09

thropos

"Nosotros amamos la vida no porque estemos habituados a vivir, sino porque estamos habituados a amar."

Quedé con ellas en la Linea3-verde salida Liceo. Era extraño, en un principio teníamos que ser unos siete y ahora tres, dos chicas y yo. Diréis que qué suerte, pero suerte es una excusa envuelta en el paradigma de la eterna especulación. Haz y deshaz, eso no es suerte: es acción. Sandra y Adriana siempre llevaban alcohol así que no había problema. Allí nos plantamos, delante del Maremagnum, dos niñas y dos botellas el suave Cutty y el picante JB. La noche prometía etanol, me sonreía entre sorbo y sorbo. La noche es un gran lubricante. Si la dejas fluir. Hablamos de lo más importante, nada. Llegó un negro grandote y empezó a molestar. Pasábamos de él y era peor, claro. Me levanté con las dos botellas en la mano. Le sacaba un brazo y dos gramos de alcohol en sangre. Le miré con cara de “me la suda romperte la cara a botellazos” Lo entendió. Bendito lenguaje etílico.
S era alta, esbelta y morena, con pelusilla de rubio desteñido. Harta de su oscuridad se pintaba de amarillo y blanco. Todos estamos hartos de algo, eso promete otros detalles. Adri era pequeña y pelirroja, cara y cuerpo infantil. Contrastaba con una especie de pose dura. Yo pasaba, bebía, observaba, degustaba, hablaba, decantaba, escuchaba y lamía.
***
Vivía al lado de las ramblas. La excusa perfecta. Como todos esos pisos vacíos, estúpidos y snobs del centro de Bcn no tenía ascensor. Si eres tonto crees que es un inconveniente. Era un segundo, un tercero real, por esas cosas que tienen los números que sirven para todo menos para contar. Las coloqué una delante y otra detrás, yo en medio. A la de delante le metí mano por la ingle. A la de detrás le acaricié la cara y el cuerpo … Empujaba de una y tiraba de la otra. No es para tanto.
***
Se quedarían a dormir, la una con más cuento que la otra y viceversa. Al llegar una dudaba y se fue un momento. Con la otra empezamos a comernos las bocas. Vuelve y lo tiene claro, se queja y dice que no quiere saber nada de tríos. Cuando nos lo explica, sentencia, entra y juega.
***
La primera vez que vi sexo fue en una cristalería, era muy pequeño. Me quedé absorto ante la belleza de piel al rojo vivo, elástica, tersa, suave. La ensartaban en un tubo grueso y, al soplar, aparecía el vacío de una boca que gemía, crecía en circunferencia, enrojecía y parecía gotear. Una pinzas largas aparecían de la nada. Sacaban capullos y pezones en punta, con alfileres suaves, lisos, tibios, frágiles y peligrosos. Pequeños picos que no sabía a qué me recordaban. El vidrio asexuado es subyugado y penetrado por unas herramientas que, a su vez, son penetradas, llenadas, lamidas y mojadas por ese terciopelo rojizo. El final es un orgasmo cristalino que deja un cuerpo transparente y frágil, terriblemente débil.
***
A corre al baño.
- Oye, ¿por qué te vas? Vente a dormir con nosotras.
- No… suficientes veces, no quiero que mañana me duelan los huevos… seré incapaz de no… – y le guiño un ojo a ver si se calla.
- Qué cabrón, entonces ella…
- A escupir.
- Y luego duele… ¿Verdad?... Así que ella para el final…
- Soy un caballero…
- Imbécil –ríe y sonrío- ¿cómo supiste?
- Nah, no sabía. Lo supe durante. Nada más.
Me mira, mira la puerta. La luz es menos que tenue. Me advierte.
-Te guardaré el secreto pero, dí-me-lo.
- Mientras bebía se metía la botella dentro, hasta la lengua. Mordía el plástico, frenaba lo que no sabía. Sujetaba su calor con los dientes. Cuando bebías se relamía el labio superior… Cuando la pillé se sonrojó.
- ¿Y yo?
- ¿Tú? Nos mirabas a los dos, éramos tus presas. Creo que le tenías más ganas a ella.
- Y lo de la escalera, ¿crees que no te veía?
- Bueno, si contigo lo tenía perdido, tenía que usarla para tenerte y viceversa… creo… Ella pedía cariño así que la toqué donde quería, tu querías sexo…
- … y me acariciaste…
- Nadie sabe lo que quiere así que da, lo que no quieran.
- Pero y ella con lo…
- Mira, hay mucho imbécil que se queja que, cómo tío, no puede disimular el estímulo sex-
-Pedante.
- ual… pero no es así. Todos los cuerpos hablan, con más intensidad, con más sutileza, con… lo que sea… Pero las frases son las mismas: se enrojece, se hincha, se humedece…
- ¿Y tú? ¿Qué querías tú?
Miro el techo. No estoy en blanco. Se sienta encima mia, me busca en algún lado. No estoy. Me acaricia con el pelo. Empieza y el último orgasmo llega a punto para que A pueda sentirlo. Dolor de ojos y huevos.

6.11.09

El virtuós

Enmig de la batalla, va sonar una marxa de tambor que tocava a l’atac. Els pocs homes que hi quedaven, baldats, ofegats i en inferioritat numèrica, van obeir el tambor. Carregaren amb fúria, amb ràbia irracional contra l’enemic. Simplement amb el poc raciocini per clavar baionetes, mastegar i escopir carn humana. Finalment, els pocs d’ells que van sobreviure, van reconèixer en el tamboriner a un heroi. Era un visionari que contra tot pronòstic els havia guiat cap a la victòria fins i tot en un moment on el més segur era la mort. El noi del tambor, espantat encara per la crueltat de les imatges que havia vist, no va poder pronunciar ni un sol mot. Va restar immòbil, esblanqueït. Aleshores va fer l’únic que podia fer en aquell moment. El tambor va ressonar tocant a càrrega. Els supervivents cridaren esgarrifosament, bojos d’eufòria, triomfals. L’heroi va ser lloat i condecorat. El reclamaven de tots els racons del país. L’heroi, l’exemple que existeixen persones exemplars. Perplex per tant de rebombori, no va negar-se, no obstant això, a assistir a cap festa de lloança. Van acabar per assignar-lo al front més perillós de la guerra. Aquest era el premi exacte per al soldat modèlic –va reflexionar. Les tropes el necessitaven imperiosament ara que la situació era més delicada que mai. Rodejat de mort i sense esperança de sobreviure, va pensar que en la seva migrada formació li havien d’haver ensenyat a tocar alguna altra marxa.

2.11.09

me levanto sobre mí mismo
encima de mi cabeza
y clavo,
con todas mis fuerzas
apretando la mandíbula,
mordiéndome la yugular fangosa,
una escalera para subirme encima
de mi mismo.
apenas quedan surcos en mi carne hendida
por las patas de la tristeza.
subo peldaños a contracciones etílicas
de minuto masticado de segundos de
plástico. la honestidad no duele, respirar no duele,
morir no dolerá la mitad del que clava la sinapsis:
mis ideas a presión queriéndome librar del dolor que me inflijo a aradas de negatividad que me brota como saliva negra y limón ácido.
el Líquido respira con altivez, levanta la barbilla
como un monstruo de gelatina verde
hecha de lágrimas y mocos: -patética pena insulsa-
sé que no soy yo porque el amanecer no me canta, no oigo el sol,
no oigo el crepitar de la rotación y las niñas se ríen
de mí.
*
¿quieres rascar debajo de cada letra?
¿cavar detrás de cada palabra?
quieres conseguir encontrarme: “por eso me escribo”
soy digno porque un innumerable ejército de:
... no pudieron conmigo,
lo soy porque mi honestidad vale más que el hundimiento.
mi peor enemigo está dentro, y saber que soy débil
no me entusiasma nada.
mataré al jodido elefante porque lo voy a encontrar.
¡le voy a arrancar la puta trompa!... me falta paciencia
y me dedico a cazar olas otra vez, otra vez, otra vez y otra y otra
en la orilla me ahogo porque soy débil pero prefiero obligarme a nadar
aunque nadar hiere, aunque llore llagas…
voy a tenerme y a erguirme a puñetazos o a patadas
como poseedor de mi bien más preciado:
yo conmigo mismo subido a mi cabeza encima de una escalera que está encima de mi cabeza subida en una escalera que está dentro de mi cabeza.

24.10.09

Métro poli teint

« Mademoiselle ! De la tête aux pieds ! J’ai horreur qu’on m’appelle Madame ! »

Il lui avait fallu moins de quelques secondes pour me rembarrer, un mince filet d'œil perçant une écharpe qui l’emmitouflait. C’est drôle, en fait c’est à moi qu’elle demandait de l’argent. Pressé comme tout parisien qui se respecte, je lui avais dit que non, désolé, et bonne journée Madame. Aïe ! Belle boulette que voilà. En m’engouffrant dans la rame, je repassai mentalement les rencontres fortuites et étranges ayant eu pour cadre un tunnel de métro. Belle galerie des horreurs.

Du haut de mon parisianisme, je songeai aux touristes, innombrables à se perdre dans les dédales poisseux et malodorants d’une ville lumière s’apparentant de plus en plus à une ville néon. Quand j’étais petit, je faisais les yeux ronds devant les images de ces braves japonais entassés dans un métro blanc comme neige de Tokyo, tassés comme autant de fidèles soldats nippons par un fonctionnaire à l’éternel masque buccal, grippe ou pas grippe.

Quatre fois par jour, vingt-huit fois par semaine, cent douze fois par mois... Dans le métro, il y a ceux qui passent et ceux qui restent. Moi je reste, lassé, insensible, vitreux et presque transparent. Combien de fois a-t-on joué Bésame mucho en ma compagnie ? Combien de tubes moldaves, susurrés ou criés, ai-je à peine écoutés, l’oreille mollassonne et distraite, l'œil braqué sur un poème minimaliste d’un anonyme célébrant le va et vient d’une cannette dans une rame ?

Du béton en toile de fond. Du gris en deuxième toile de fond. Tu parles d’une croûte. Sur le quai de La Chapelle c’était une jeune femme en larmes qui s’efforçait d’égayer le tout.

Dans le panthéon moderne des métronautes, l’urbain a ça de moisi qu’il nous transforme en des êtres semi-mécaniques, des sardines à ressort capables de fendre la foule sans même frôler une épaule, un bras, une jambe.

J’enfonce la porte d’un coup mûrement mesuré. Je monte les escaliers et me voilà dehors... Tiens, il pleut...

17.10.09

Part One: "The Beginning" (now in its original form)

The most giraffesque authorities closed themselves inside that sexual room, in order to debate. They wanted to define the term "pythonesque", establish it in dictionaries, popularize it in communes, tattoo it on inmates. The definition, devoid of control, jumped from bald head to bald head, ungodly, farfetched, mangorrinic. Months passed, some of their heads blew up, leaving scattered pieces of brain rummaging the tiles; the definition now skied all around the sinaptic remains. A couple years later someone opened the door to the room and found the corpses, turned into improvised chairs where the souls, bored, sat to have tea and talk 'bout shrubberies. Distinguished authorities, diminished, happy. No one informed them. No one told them they had become that very definition. Fuck'em.

The room is open for visitors only if they like cement and have been part of a pantomime horse. Other visitors who stroll about are clubbed to death and fed to the meercats.

Part One: "The Beginning"

Se encerraron las más girafescas autoridades, en esa sala sexual, para discutir. Querían definir el término "pythonesco", instalarlo en los diccionarios, popularizarlo en las comunas, tatuarlo en los reclusos. La definición, incontrolable, saltaba de calva en calva, impia, rocambolesca, mangorrina. Meses pasaron, algunas de sus cabezas estallaron, dejando trozos de cerebro hurgando los azulejos; la definición ahora esquiaba por los restos sinápticos. Un par de años más tarde alguien abrió la puerta de la sala y se encontró los cadáveres, convertidos en sillas improvisadas donde las almas, aburridas, se sentaban a tomar té y discutir sobre parterres. Ilustres autoridades, degradadas, felices. Nadie les informó. Nadie les contó que ellas se habían convertido en esa misma definición. Que les den.

La sala puede visitarse de lunes a sábado, horario variable según como circulen los fluídos sanguíneos de los canaletes. Visitas comentadas altamente recomendables (los visitantes corren el riesgo de no entender y ver como sus estómagos se rebelan y les muerden las nalgas).


| Fin de la primera parte de un tributo en tres partes a Monty Python.

5.10.09

GREATEST HITS

Lo que nos mueve a engaño es que las imágenes-recuerdo, e incluso las imágenes-sueño o ensoñación, pueblan una consciencia dándole necesariamente un ritmo caprichoso o intermitente, pues se actualizan según las necesidades momentáneas de esa consciencia.


La imagen-tiempo, GILLES DELEUZE


David tiene un vicio y es que si un álbum no le gusta en una primera escucha lo guarda en un cajón o elimina la carpeta. Con esta operación a David a menudo le sucede que, habiendo escuchado un disco que le parece interesante, recupera álbumes anteriores de ese mismo grupo y cajón que ya no creía que pudiesen gustarle. Un ejemplo: a raíz de la escucha del Subliminal Verses de Slipknot, que le fascinó, optó por volver a probar con el Iowa, un álbum que repudiaba sobremanera. Ahora veía en este último elementos, fórmulas y actitudes que para él eran antes totalmente invisibles. Lo mismo le sucedió con Supertramp; después de escuchar 20 veces el Crime of the century advirtió que ese crescendo progresivo de la última parte de “School” ya lo había oído alguna vez, en un tema que detestaba, sí, era un compás muy parecido al de “Another man's woman” del Crisis, what crisis?, que aunque es de 1975 -un año posterior al Crime-, fue el primer álbum de Supertramp que tuvo en sus manos, con el que descubrió al grupo y que más tarde no podría dejar de escuchar. Ahora David está triste y reconoce esa misma actualización del juicio estético en su situación con la amiga del concierto del extrarradio. Han compartido una serie de momentos juntos que no habían significado nada, que David había guardado en un cajón y que ahora, a la manera de imágenes-recuerdo, le atacan por la noche como si fueran demonios. David ha idealizado esos recuerdos, un chiste en una estación de Linea 3, un brindis en una terraza de Sant Andreu, un viaje a Sorrento que hicieron con sus amigos el año pasado y que ahora se le hace insoportable recordar, como si todas esas experiencias, sensaciones, gestos, miradas fueran en realidad encuentros de una vida pasada que David desea volver a disponer en su reproductor, recuperarlos sin más y decir esto no lo escuché bien, no recuerdo que sonara así, por suerte aún puedo disfrutarlo.

Pero no puede.

Porque la memoria es un archivo que se recupera dolorosamente.