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Leurres


We are accidents waiting to happen


Salgo del trabajo con el móvil en la mano. Una llovizna mezquina va mojando mi sombrero de fieltro, una lluvia miserable, de gotas tan finas que sólo se dejan ver a la luz de los faroles. Puto Mediterráneo.

resquicios de una vieja libreta



aka: conjunto de razones crítpicas entorno la lectura de escritores vivos.

Compañía Altazor

Estuve metido en la compañía Altazor un año de los dos que dura el curso avanzado de la Escuela Superior de Teatro de Cardas. Yo ya había trabajado con otras compañías desde los catorce años, así que no me asustaba ni la pretenciosa presentación de sus folletos (cuatro fotografías de la cara de Marlon Brando imitando ese cuadro tan abusado de Andy Warhol) ni la comitiva de profesores seudointelectuales que confundían la modernidad con una performance futurista de Otelo.

Es gibt keinen weg

Ya he dicho que lo peor era el camino… El mal es un objeto inanimado. Casi siempre había un momento en el que podía volver a casa. Nunca era a la misma hora pero normalmente era de noche. Siempre miraba los dos buffetes de la cena, comprobaba las cosas, saludaba a los conserjes y me iba. Recuerdo la carretera perfectamente. Isladesencanto de punta a punta tiene unos 58 km. De mi pueblo a Putapesadilla había unos 63. No sólo por eso tardaba algo más de una hora. También porque la carretera, como la gente que me esperaba allí, era retorcida. El camino se retorcía una y otra vez como si él mismo supiera la agonía que encerraba y compartía en una especie de parto malvado. Además cogía un atajo o dos por un camino que pasaba cerca de cementerios, casas viejas, caminos unidireccionales en que pasabas sólo siendo temerario, descampados y lugares donde aparecían cabezas de gallo cortadas, velas en medio de la nada... Luego te contaban historias lógicas de terror, de críos en moto que vieron no se sabe qué y que no han vuelto.

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